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Las diócesis limítrofes de Tulcán (Ecuador) e Ipiales (Colombia) solicitaron, a través de un comunicado, a los gobiernos de ambos países fortalecer el diálogo y la cooperación para superar la crisis en la frontera norte. Esta situación se ha visto marcada por tensiones comerciales, inseguridad y pérdidas económicas derivadas del cierre del Puente Internacional de Rumichaca.
En un comunicado conjunto difundido, las diócesis expresaron su preocupación por las dificultades sociales, económicas, políticas y ambientales que atraviesa la región fronteriza, en medio de una creciente complejidad en su dinámica durante los últimos meses. El pronunciamiento señala que factores como el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando y otras actividades ilícitas han incrementado los niveles de inseguridad.
Frontera norte cerrada y sin actividad comercial
A esta situación se suma la crisis arancelaria entre ambos países, que ha impactado de forma directa el flujo comercial. El tránsito de carga por el Puente Internacional de Rumichaca, principal conexión terrestre entre Ecuador y Colombia, se ha reducido de manera significativa, afectando a comerciantes, transportistas y trabajadores vinculados a esta actividad.
Desde el 7 hasta el miércoles 18 de marzo, el paso vehicular en esta frontera permaneció suspendido durante once días. La vía fue bloqueada con dos contenedores en el lado colombiano, en Ipiales, como medida de protesta ante la escalada de aranceles entre ambos países. Ernesto Mena, miembro de la Asociación Colombiana de Camioneros dijo que el cierre ha generado pérdidas diarias estimadas en 5,2 millones de dólares.
El dirigente relató al portal Primicias que dicho monto corresponde al valor habitual de importaciones y exportaciones que circulan por este punto fronterizo. El conflicto comercial se originó tras la decisión del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, de imponer una tasa de seguridad del 30% a los productos importados desde Colombia, medida que posteriormente derivó en un incremento de aranceles de hasta el 50%.
Ambos países deben reactivar mecanismos de diálogo
Ante este escenario, las diócesis manifestaron su solidaridad con las familias, trabajadores y sectores productivos afectados por la incertidumbre en la frontera. Asimismo, realizaron un llamado respetuoso a las autoridades de ambos países para reactivar los mecanismos de diálogo y cooperación. El documento también subraya la importancia de preservar la fraternidad histórica entre las comunidades fronterizas.
Allí se exhorta también a implementar medidas que mitiguen los impactos sociales y económicos, especialmente en los sectores más vulnerables. Finalmente, las diócesis exhortaron a autoridades, actores sociales y organizaciones a promover acciones conjuntas que impulsen el desarrollo sostenible, la legalidad y la protección del territorio, como parte de una estrategia integral para afrontar la crisis fronteriza.

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