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Luisa Solano, profesora de Nutrición de la Universidad Europea de Madrid, advirtió que lavar los huevos antes de guardarlos es una práctica común pero perjudicial.
Según dijo, esto elimina la cutícula, una capa protectora que sella los poros de la cáscara e impide la entrada de microorganismos, por lo que el huevo queda expuesto a la contaminación.
Solano destacó el valor nutricional del huevo, “fuente de proteínas de alto valor biológico que aporta todos los aminoácidos esenciales“. De hecho, su calidad proteica lo ha convertido históricamente en “patrón de referencia” para evaluar la de otros alimentos.
¿Cómo se deben limpiar y conservar los huevos?
En este contexto, la experta puso el foco en los errores que pueden comprometer su seguridad alimentaria. Además de explicar que deben limpiarse en seco o lavarse justo antes de su uso, Solano apuntó que lo mejor es guardarlos siempre en el frigorífico, por lo que conservarlos a temperatura ambiente es otro de los errores frecuentes.
También indicó que romper el huevo directamente sobre otros alimentos “puede favorecer la contaminación cruzada“, por lo que es aconsejable cascarlo en un recipiente aparte antes de añadirlo a otras preparaciones.
Asimismo, se debe mantener una estricta higiene de manos y utensilios, y es preferible no extraer el contenido de los huevos para preservarlos en recipientes, ya que favorece la absorción de olores y acorta su tiempo de consumo.
Aunque la fecha de consumo preferente es una guía, Solano señaló que es importante guiarse por los sentidos. “Un olor desagradable, una clara excesivamente líquida o una yema que se rompe con demasiada facilidad son señales inequívocas de que el huevo ya no es apto para el consumo y debe desecharse“, detalló.
En opinión de Solano, integrar estas sencillas prácticas en la rutina de cocina no solo previene riesgos innecesarios para la salud, sino que también asegura que se aprovechen al máximo las propiedades de uno de los alimentos más completos.
Cinco beneficios para la salud
El huevo es considerado uno de los alimentos más completos por su densidad nutricional. Incluirlo en tu dieta de brinda diversos beneficios, como estos:
- Proteína de máxima calidad: Es el estándar de referencia nutricional debido a sus proteínas de alto valor biológico. Contiene todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede producir por sí mismo, fundamentales para la reparación de tejidos y el mantenimiento de la masa muscular.
- Salud cerebral y memoria: Es una de las mejores fuentes naturales de colina, un nutriente esencial para la formación de las membranas celulares y la producción de neurotransmisores. Su consumo es vital para el desarrollo cerebral fetal y la función cognitiva en adultos.
- Protección de la vista: Contiene potentes antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, que se acumulan en la retina. Estos pigmentos ayudan a filtrar la luz azul y reducen significativamente el riesgo de cataratas y degeneración macular relacionada con la edad.
- Aporte integral de vitaminas y minerales: Aporta una amplia gama de micronutrientes, destacando las vitaminas A, D, E y del complejo B (especialmente B12). También es rico en minerales como el selenio, el zinc y el hierro, que fortalecen el sistema inmunológico.
- Control de peso y saciedad: Debido a su alto contenido proteico, el huevo tiene un elevado índice de saciedad. Consumirlo, especialmente en el desayuno, ayuda a reducir el hambre a lo largo del día y disminuye la ingesta calórica total, siendo un gran aliado en dietas de control de peso.

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