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El ejercicio físico y el contacto con la naturaleza cuentan con evidencia científica en el tratamiento de trastornos mentales como depresión, ansiedad, esquizofrenia y trastorno bipolar. Así lo explicaron la psiquiatra Nagore Iriarte y el investigador Mikel Tous durante el XXXIV Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría realizado en Vitoria-Gasteiz.
Evidencia científica en salud mental
La psiquiatra de la Red de Salud Mental de Álava de Osakidetza, Nagore Iriarte, y el profesor e investigador de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Mikel Tous, señalaron que la incorporación del ejercicio físico y el contacto con la naturaleza en el tratamiento de trastornos mentales está respaldada por evidencia científica.
De acuerdo con los especialistas, esta estrategia cuenta con respaldo en guías clínicas internacionales, revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos multicéntricos y modelos organizativos sanitarios. Es decir, se respalda su incorporación dentro del abordaje clínico en Psiquiatría.
Recomendaciones de guías internacionales
Durante su intervención, Iriarte explicó que diversas guías clínicas internacionales recomiendan el ejercicio físico como parte central del tratamiento en diferentes trastornos de salud mental.
“Las principales guías clínicas internacionales recomiendan el ejercicio físico como tratamiento de primera línea o intervención central en depresión y ansiedad, y como componente esencial en psicosis y trastorno bipolar”, afirmó la especialista.
Entre las guías citadas se encuentran NICE del Reino Unido, CANMAT de Canadá, APA de Estados Unidos, EPA de Europa y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según Iriarte, la OMS indica que las recomendaciones sobre actividad física deben ser similares tanto para la población sana como para las personas con enfermedades mentales.
Tratamientos personalizados
Los especialistas también señalaron que estas herramientas permiten individualizar el tratamiento dentro del abordaje clínico en Psiquiatría. Iriarte explicó que la prescripción de ejercicio físico debe considerar factores específicos del paciente, del mismo modo que ocurre con los tratamientos farmacológicos o psicoterapéuticos.
En este contexto, mencionó que existen barreras que pueden dificultar la aplicación de estas recomendaciones, como la falta de motivación, la adherencia al tratamiento o la disponibilidad de recursos.
Para enfrentar estas dificultades, la especialista destacó la importancia de desarrollar estrategias prácticas y fortalecer el trabajo multidisciplinario con profesionales como educadores físico-deportivos. Este enfoque permite avanzar hacia una prescripción personalizada que se adapte a las necesidades de cada paciente.
Psiquiatría del estilo de vida
Los expertos señalaron que estas estrategias forman parte de un cambio en el enfoque del tratamiento de los trastornos mentales, conocido como “Psiquiatría del estilo de vida” o Lifestyle Psychiatry.
Este modelo se basa en una perspectiva biopsicosocial, en la que el ejercicio físico, la calidad del sueño, la alimentación y prácticas como el mindfulness se integran como herramientas complementarias al tratamiento psicofarmacológico.
Iriarte explicó que el ejercicio físico puede contribuir a estimular la plasticidad cerebral, un proceso relacionado con la capacidad del cerebro para adaptarse y generar cambios funcionales.
Beneficios de los espacios verdes
Por su parte, el investigador Mikel Tous destacó que la relación entre exposición a espacios verdes y salud mental se ha consolidado como un campo emergente de investigación.
Según indicó, numerosos estudios epidemiológicos, revisiones sistemáticas y metaanálisis han analizado los beneficios del contacto con la naturaleza dentro de lo que se conoce como “Green Therapy” o terapia basada en espacios naturales.
De acuerdo con estos estudios, las personas que viven en entornos con mayor presencia de áreas verdes presentan menos problemas de salud y mejores indicadores de bienestar físico y mental en comparación con quienes residen en zonas con menor disponibilidad de espacios naturales. Además, la exposición a áreas verdes durante la infancia se asocia con un menor riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos desde la adolescencia hasta la adultez.
Tiempo y frecuencia de contacto con la naturaleza
Tous explicó que los beneficios del contacto con la naturaleza dependen del tiempo y la frecuencia de exposición.
Aunque todavía no existe un consenso definitivo, diversos estudios sugieren que las intervenciones más eficaces se desarrollan durante periodos de ocho a 12 semanas, con sesiones de entre 20 y 90 minutos.
El investigador concluyó que realizar ejercicio físico en entornos naturales puede generar beneficios adicionales a nivel físico, mental y social, en comparación con la práctica de actividad física en espacios cerrados.

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