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Las intensas lluvias de finales de febrero y principios de marzo han generado una crisis de agua potable en Manta. La Empresa Pública Aguas de Manta (EPAM) confirmó que las plantas potabilizadoras enfrentan alta turbidez y una fuga inesperada en el acueducto, lo que reduce drásticamente la producción y provoca intermitencia en gran parte del cantón.
Hugo Cervantes, morador del barrio 15 de Septiembre, llegó este martes con dos tachos en su moto, acompañado de su hija, para abastecerse en la estación de agua del sector. “Llevo una semana haciendo tres viajes diarios, seis tachos en total solo para la comida. En casa solo tenemos dos tanques, no tenemos cisterna”, relató. Teófilo Paredes, vecino del mismo barrio, llegó con seis bidones vacíos en su auto para llevar agua a su familia. Decenas de personas acuden a pie, en bicicleta, moto o carro, a toda hora, para retirar agua manualmente con cabos y baldes desde el reservorio de 4.500 m³.

Escasez de agua lleva más de 8 días
Edilberto Valencia, operador de la estación 15 de Septiembre, indicó que desde hace ocho días barrios como 15 de Septiembre, Vista Hermosa, Nuevo Manta, Las Cumbres, Bellavista y 4 de Noviembre dependen de estos puntos de abastecimiento alternativo. “Llegan carros con tanques en las baldes de las camionetas. Es a toda hora”, afirmó.

En el barrio 10 de Agosto, Rosa Muñiz denunció escasez desde hace casi un mes. Sin embargo, este lunes 9 de marzo se benefició de la entrega gratuita de agua por tanqueros de EPAM y Participación Ciudadana. Extraoficialmente se conoció por un miembro de la brigada de Participación Ciudadana, que con 30 tanqueros recorren la ciudad entregando agua en los barrios donde no llega. Nery Mendoza, residente en calle 1 de Enero de la parroquia Eloy Alfaro, aprovechó una ligera lluvia a las 10:00 de este lunes para recolectar dos tachos bajo un canalón. “No tengo canalones adecuados, pero algo es algo”, dijo.
Problemas se presentan en las dos fuentes
Luis Gustavo García, gerente general de EPAM, confirmó que la empresa afronta problemas en ambas fuentes de captación. En Caza Lagarto la turbidez obliga a suspensiones de 2 a 5 horas, especialmente nocturnas. Desde la semana pasada se realizaron trabajos de desazolve, limpieza de cárcamos y mantenimiento eléctrico, pero las lluvias del domingo y lunes volvieron a interrumpir el bombeo. “Desde las 20:00 del domingo se reanudó, pero se paralizó a las 03:00 de este lunes por crecientes y levantamiento de compuertas”, detalló el gerente de EPAM.

El funcionario explicó además que la escasez de agua en Manta también se vio afectada desde El Ceibal, planta que abastece el 70 % de la ciudad (aproximadamente 3.000 m³/hora). Desde el fin de semana, la planta El Ceibal también presentó niveles de turbiedad por afectaciones en el río Portoviejo. Y desde el sábado hubo menos producción de agua en aproximadamente el 60% de lo que se generaba de El Ceibal para Manta, subrayó García. “Esto se debió a un desacople en la tubería, descubierto recién la mañana de este lunes tras una inspección a lo largo del acueducto”, indicó.
Reparación tomará mínimo 12 horas
Dicha rotura fue encontrada pasando unos 5 kilómetros desde el tanque intermedio en la toma El Duende, sobre la margen izquierda en el sentido de la vía Manta- Rocafuerte. La EPAM bombea aproximadamente 3.000 m3 hora desde El Ceibal. Pero se calcula que se pierden 30 mil m3 al día, lo que es variable, señaló el gerente. “La producción de agua se redujo en un 60 % desde el sábado”, explicó García.

Para los técnicos de la EPAM reparar este nuevo desacople tomará mínimo 12 horas, a partir del mediodía de este lunes. Durante esta reparación el 70% de la ciudad se verá afectada, y se aspira luego retomar la cobertura sectorizada de forma inmediata.
EPAM pide racionar el consumo de agua
A pesar de que la EPAM mantiene el plan de contingencia con tanqueros, las autoridades piden racionar el consumo. “La normalización podría tomar mínimo 12 horas una vez resuelta la fuga y bajen los niveles de turbidez. La intermitencia en la dotación de agua en Manta es constante todo el año, pero ahora es un tema puntual por el invierno”, enfatizó el gerente. García destacó que en enero y febrero no hubo crisis de agua, ni siquiera en el feriado de Carnaval, salvo puntos críticos como la parroquia Eloy Alfaro. Pero desde la última semana de febrero la turbiedad empezó a pasar factura, declaró.

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