La lamentable ruptura con Cuba

La lamentable ruptura con Cuba


En un artículo anterior, invocaba la solidaridad humana de los latinoamericanos frente a la trágica situación que atraviesa el pueblo hermano de Cuba y, a las pocas horas, me sorprende el anuncio de que el Gobierno ecuatoriano declara al embajador de Cuba persona non grata y dispone que todo el personal de esa misión diplomática abandone el país en el plazo perentorio de 48 horas.

Esta insólita decisión viola flagrantemente lo que dispone el artículo 6 de la Convención de Viena de 1961, que regula las relaciones entre los Estados y determina los motivos por los cuales se rompe una relación; por ejemplo, cuando el jefe de la misión se hubiera inmiscuido en asuntos internos del país receptor. El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, la califica como una decisión “arbitraria e injustificada”.

Llama la atención que este hecho se dé a pocos días de una “cumbre” que ha convocado el presidente de Estados Unidos con un grupo reducido de presidentes aliados a ese país. La relación diplomática bilateral entre Ecuador y Cuba fue restablecida en el gobierno del doctor Carlos Julio Arosemena.

La ruptura de relaciones está prevista en el Derecho Internacional cuando un país es agredido o su ciudadanía es vulnerada, como fue el caso insólito del asalto a la embajada de México en Quito, so pretexto de capturar a un ecuatoriano que había solicitado asilo a ese país. Como era procedente, el Gobierno de México inmediatamente decretó la ruptura de las relaciones de toda índole entre ambas naciones.

Es justo reconocer los beneficios que Cuba ha reportado al Ecuador en el campo de la salud, la educación, el deporte y la cultura. Cuando fui embajador del Ecuador en la isla, me tocó trabajar con las misiones que Cuba envió al Ecuador en favor de las personas con discapacidad, que trabajaron con la misión Manuela Espejo y Vista para Todos, mediante las cuales operaron a miles de invidentes de muy bajos recursos.

Debo destacar el envío de deportólogos que, a no dudarlo, han contribuido para que el Ecuador sobresalga en certámenes deportivos internacionales, y vale señalar que cerca de dos mil jóvenes ecuatorianos fueron becados y graduados como médicos.

Tal parece que el actual Gobierno desacata el proceso de integración andina y latinoamericana que se inició en Punta del Este y, después, a nivel de la subregión andina, hace cerca de sesenta años. Sin embargo, abrigamos la esperanza de que nuestras relaciones sean restablecidas lo antes posible con ese pueblo hermano.

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