Cómo hacer pan casero con harina y agua: receta fácil

Cómo hacer pan casero con harina y agua: receta fácil


15 de febrero de 2026 • 12:21

3 minutos de lectura

Gabriela Yánez A.

Gabriela Yánez A.

Redacción ED.

La elaboración de pan casero ha experimentado un resurgimiento global como una práctica de soberanía alimentaria y nutrición consciente.

Mediante el uso de cuatro ingredientes básicos —harina, agua, levadura y sal—, cualquier persona puede producir pan en su domicilio siguiendo un protocolo estricto de amasado y reposo.

Este proceso, que combina la química de las proteínas del trigo con la acción biológica de los hongos unicelulares, garantiza un producto libre de conservantes industriales y optimiza el costo de la canasta básica familiar.

Ingredientes y proporciones para un pan perfecto

Una receta estándar para un pan casero de corteza crujiente requiere 500 gramos de harina de trigo (preferiblemente de fuerza), 325 mililitros de agua tibia, 10 gramos de sal fina y 5 gramos de levadura seca (o 15 gramos de levadura fresca).

La calidad del agua es un factor determinante; el uso de agua filtrada evita que el cloro interfiera con la actividad de la levadura. Asimismo, el tipo de harina influye en la formación del gluten, la red proteica responsable de retener los gases durante la cocción.

La temperatura ambiente ideal para el proceso de levado debe oscilar entre los 24 y 28 grados centígrados, asegurando una expansión uniforme de la masa.

El proceso de panificación paso a paso

El primer paso consiste en el mezclado y la autolisis. Se integran la harina y el agua en un recipiente hasta que no queden rastros secos, permitiendo que las proteínas se hidraten. Tras un breve reposo, se añade la levadura y la sal para iniciar el amasado manual o mecánico. Este paso debe prolongarse hasta que la masa adquiera una textura elástica y suave, conocida técnicamente como el desarrollo de la membrana de gluten.

Posteriormente, se procede a la fermentación primaria. La masa debe reposar en un bol aceitado, tapada con un paño húmedo, hasta que duplique su volumen inicial. Este periodo puede durar entre 60 y 120 minutos, dependiendo de la temperatura circundante.

Una vez alcanzado el tamaño deseado, se realiza el desgasificado suave y el formado de la pieza (hogaza o barra), colocándola sobre una bandeja de horno previamente enharinada para una segunda fermentación corta de 30 minutos.

Horneado y conservación del pan casero

El proceso culmina con la cocción a alta temperatura. El horno debe precalentarse a 220°C. Antes de introducir la masa, se recomienda realizar cortes superficiales (greñados) con una cuchilla para controlar la expansión del pan.

El horneado suele durar entre 30 y 40 minutos. Un indicador técnico de cocción completa es el sonido hueco que produce la base del pan al ser golpeada ligeramente.

Tras el retiro del horno, es indispensable el enfriamiento sobre una rejilla. Este paso permite que la humedad residual se distribuya correctamente y que la estructura de la miga se asiente.

Un pan casero bien elaborado puede conservarse en condiciones óptimas durante 48 a 72 horas si se almacena en una bolsa de tela o papel, evitando recipientes plásticos que fomenten la humedad y la aparición de moho.

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