Emergencia energética en Cuba: Se reduce jornada escolar

Emergencia energética en Cuba: Se reduce jornada escolar


14 de febrero de 2026 • 15:30

4 minutos de lectura

Cinthya Chanatasig Solórzano

Cinthya Chanatasig Solórzano

Redacción ED.

La situación interna en Cuba ha alcanzado un punto crítico tras el anuncio de medidas de austeridad extremas por parte del régimen. El viceprimer ministro, Óscar Pérez-Oliva Fraga, ha confirmado que el país entrará en una fase de contingencia para preservar los servicios fundamentales, priorizando la vitalidad de la nación sobre el crecimiento económico regular.

Esta decisión surge como respuesta directa al cerco logístico que impide el arribo de crudo venezolano. En este escenario, Cuba se ve obligada a reestructurar su cotidianidad, afectando principalmente a miles de estudiantes y trabajadores estatales que verán alteradas sus rutinas debido a la incapacidad de sostener el sistema eléctrico y de transporte nacional.

Recortes drásticos en la jornada escolar

Uno de los sectores más impactados por la crisis en Cuba es el educativo, donde se ha dispuesto un acortamiento significativo de los horarios presenciales. Las autoridades del Ministerio de Educación informaron que las escuelas primarias y secundarias operarán bajo cronogramas reducidos para optimizar el uso de la iluminación natural y los recursos energéticos disponibles en cada plantel.

Por su parte, las universidades del país caribeño han recibido instrucciones de disminuir la presencialidad. Los estudiantes en Cuba deberán transitar hacia modelos de aprendizaje a distancia, eliminando el requisito de asistencia diaria para aliviar la carga sobre el transporte público y reducir el consumo de electricidad en los campus universitarios, que operarán solo en funciones administrativas esenciales.

Reducción de la semana laboral estatal

El ámbito laboral también experimentará una transformación profunda, ya que se ha decretado una semana laboral de cuatro días para las empresas del Estado en Cuba. Esta medida busca paralizar el consumo energético en oficinas y talleres durante tres días consecutivos, intentando evitar un colapso total del sistema electroenergético nacional que ya registra apagones prolongados.

Bajo este nuevo esquema, los empleados públicos en Cuba verán restringidas sus horas de servicio, mientras que el régimen fomenta la reubicación de personal hacia tareas de producción de alimentos. El objetivo es claro: ahorrar cada gota de combustible para garantizar que las plantas generadoras mantengan el suministro mínimo necesario para hospitales y zonas residenciales críticas.

Bloqueo al petróleo y dependencia externa

La raíz de esta parálisis en Cuba reside en la interrupción del flujo de petróleo desde Venezuela, situación agravada tras la captura del presidente Nicolás Maduro. Washington ha intensificado las sanciones, imponiendo aranceles a cualquier nación que intente suministrar hidrocarburos a la isla, lo que ha dejado al gobierno de Miguel Díaz-Canel sin sus proveedores tradicionales de energía.

Actualmente, Cuba depende de la importación para cubrir aproximadamente dos tercios de su demanda energética total. Durante el año 2025, Venezuela apenas pudo aportar 30 mil de los 110 mil barriles diarios necesarios, una cifra insuficiente que hoy obliga a la isla a operar bajo una “opción cero” de combustible, priorizando únicamente la supervivencia básica.

Impacto en el transporte y turismo

El transporte público interprovincial, tanto en autobús como en tren, sufrirá disminuciones severas que dificultarán el movimiento de ciudadanos dentro de Cuba. Las restricciones en la venta de diésel y gasolina han limitado la flota operativa, obligando a cancelar rutas frecuentes y dejando a miles de personas sin opciones de movilidad segura entre las provincias.

Simultáneamente, el sector turístico, principal motor de divisas para Cuba, no ha quedado exento de los ajustes. Varios establecimientos han cerrado sus puertas o han procedido a la relocalización de visitantes extranjeros hacia polos turísticos más eficientes energéticamente, en un intento por preservar la industria mientras el país se sumerge en una de sus peores crisis de abastecimiento.

Estrategia de supervivencia del régimen

El régimen de Miguel Díaz-Canel ha sido enfático en que estas medidas en Cuba son temporales pero necesarias para evitar una parálisis total. La prioridad gubernamental se centra ahora en la producción de alimentos y la preservación de aquellas actividades económicas que generen ingresos en moneda extranjera, fundamentales para importar bienes de primera necesidad.

La incertidumbre crece entre la población de Cuba, que enfrenta un escenario de “tiempos difíciles” con una visibilidad limitada sobre cuándo se normalizará el suministro. Por ahora, la semipresencialidad escolar y la jornada laboral reducida son las herramientas con las que el gobierno espera administrar el escaso combustible que aún queda en sus reservas estratégicas.

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