
En el Puyo, capital de la provincia de Pastaza, la gastronomía no solo alimenta, sino que narra la historia de los pueblos amazónicos.
El protagonista indiscutible de esta narrativa es el chontacuro, la larva de la palma de chonta, considerada un «superalimento» por su alto contenido proteico y propiedades medicinales.
El recorrido inicia en el colorido letrero de Puyo un parador turístico rodeado de selva y chozas tradicionales que invita a descubrir la identidad local. Al adentrarse en la ciudad, el aroma del carbón guía a los visitantes hacia los puestos de calle. Allí, sobre parrillas metálicas, se observan las hojas de bijao y trozos de palma protegiendo el calor para la cocción perfecta.
La experiencia es inmersiva. En recipientes con fibra de palma, se pueden ver los chontacuros vivos, moviéndose en su hábitat natural antes de ser seleccionados. En los locales populares, familias enteras se reúnen para degustar este manjar en un ambiente cotidiano y acogedor.
El clímax culinario es el pincho. Servidos sobre una hoja verde y acompañados de yuca cocida, las larvas lucen un dorado crujiente por fuera y una textura cremosa por dentro. Comer chontacuro en Puyo es, en definitiva, un acto de resistencia cultural y un deleite para los sentidos. (I)
La entrada Sabor ancestral que late en la Amazonía se publicó primero en El Heraldo.

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