Fabrizio Romano

Fabrizio Romano


Fabrizio Romano no viste traje ni ocupa un despacho en un club, pero cuando publica un tuit, el mundo del fútbol se detiene. Para millones de aficionados, sus palabras pesan casi tanto como un comunicado oficial. Para la industria, su figura ya no pertenece solo al periodismo: es un fenómeno comunicacional.

Romano entendió antes que muchos que la confianza es la moneda más valiosa del ecosistema digital. Cada publicación suya genera expectativa, ansiedad y celebración. Su audiencia global no solo consume información: la espera, la comparte y la valida. El periodista se transformó en marca.

Las tres palabras de Fabrizio Romano 

Ese proceso se sintetiza en tres palabras que ya forman parte del lenguaje universal del fútbol: Here we go (¡Aquí vamos!). Lo que nació como una muletilla para confirmar fichajes terminó convirtiéndose en un emblema. Romano registró legalmente la frase, la transformó en merchandising y la posicionó como un disparador emocional. No importa si se trata del pase de una superestrella o de una joven promesa: cuando aparece el “Here we go”, el mensaje es claro y definitivo. Periodismo y branding, fusionados en su máxima expresión.

Detrás de ese impacto global hay una historia construida paso a paso. Fabrizio Romano nació en Nápoles, una ciudad donde el fútbol no se mira: se respira. “Napoli es fútbol”, resumió en una entrevista con Iker Casillas en el pódcast Bajo los Palos. Desde chico entendió que su destino no estaría dentro del campo de juego. Su talento estaba en contar lo que sucede alrededor. El periodismo le ofreció la posibilidad de seguir ligado a esa pasión sin necesidad de botines, señala una nota del portal Infobae.

La información en un bar de Barcelona

Sus comienzos fueron modestos: correos electrónicos a pequeñas webs, colaboraciones casi invisibles y una curiosidad constante por entender qué tipo de periodista quería ser. El punto de quiebre llegó gracias a un contacto inesperado. Un joven vinculado al bar de La Masía, en Barcelona, le pidió escribir sobre dos promesas que abandonarían el club: Mauro Icardi y Gerard Deulofeu. Esa nota fue la puerta de entrada a un universo clave: el de los representantes.

La primera gran exclusiva no tardó en llegar. El traspaso de Icardi a la Sampdoria y luego al Inter de Milán marcó su salto al periodismo de élite. Tenía apenas 18 años. Más que la primicia, lo importante fue la confirmación de una certeza: quería dedicarse a eso. La información llegaba por confianza, por haber estado ahí desde el inicio.

Romano construyó su red lejos de la comodidad de una oficina. Milán fue su escuela. Calles, bares, hoteles y aeropuertos. “La calle me cambió la vida”, confesó. Durante años caminó la ciudad en busca de contactos, forjando relaciones basadas en respeto y constancia. Al principio lo miraban con desconfianza; con el tiempo, con reconocimiento.

Sus publicaciones en las redes

El periodista italiano gestiona personalmente sus publicaciones en redes sociales, apoyado por dos colaboradores. “Todo lo que publico en redes lo hago yo. Es una responsabilidad decidir bien las palabras, distinguir entre acuerdo verbal, cerrado o firmado”, puntualizó durante el podcast Bajo los Palos.

El acceso privilegiado a información de primera mano implica dilemas éticos constantes. Romano ha contado cómo, en más de una ocasión, decidió no publicar noticias que podían perjudicar a amigos o a fuentes construidas sobre la base de la confianza.

Uno de los casos más ilustrativos fue el de Paulo Dybala. “Tenía un video que probaba el acuerdo entre el argentino y la Juventus, pero preferí esperar para no generar un problema. El respeto es fundamental”, explicó.  También mencionó el fichaje de Erling Haaland por el Manchester City como una de las exclusivas que eligió postergar, pese a haber tenido la información con antelación. En ambos casos, priorizó el vínculo humano

En sus publicaciones han estado futbolistas ecuatorianos. En agosto del año anterior, Romano dijo: “es un hecho la negociación”. El Arsenal dio otro paso en su proceso para contratar a Piero Hincapié, del Bayer Leverkusen, y la operación está casi cerrada. Romano de 32 años de edad ya no es solo un periodista. Es un influencer del fútbol que mueve audiencias comparables a las de algunos jugadores de élite.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *